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domingo, 15 de enero de 2012

¿Quién decía que Cesc Fàbregas era caro?


FC Barcelona's Cesc Fabregas reacts after scoring against Espanyol during a Spanish La Liga soccer match at Cornella-El Prat stadium in Cornella Llobregat, Spain, Sunday, Jan. 8, 2012.
Cesc Fàbregas, nacido en Arenys de Mar el 4 de mayo de 1987, regresó al Barcelona el pasado verano, previo pago de 34 millones de euros. 29 corrieron a cargo del club barcelonista y los otros cinco salieron del bolsillo del jugador, principal interesado en volver a vestir de azulgrana. Cuando la operación se llevó a cabo, cierto sector del barcelonismo dudó de la adecuidad de su fichaje. Para algunos, no era necesario incorporar a otro jugador de mediocampo; para otros era inadmisible pagar 29 millones por un jugador que se había forjado en la cantera barcelonista.
Tanto a los unos como a los otros, Cesc Fàbregas los ha silenciado ya a base de excelsas actuaciones y eso que sólo han pasado cinco meses desde que se fraguara su regreso. En este período de tiempo, Cesc, cuya incorporación se llevó a cabo por la insistencia del segundo entrenador del Barcelona, Tito Vilanova, ha demostrado su polivalencia (es mucho más que el relevo natural de Xavi Hernández) y que, pese a conservar las señas de identidad propias de La Masía, la experiencia adquirida en el Arsenal, durante ocho temporadas, le ha curtido en mil batallas.
Ser capitán en la entidad gunner ha aportado a Cesc serenidad, tesón y sangre fría para actuar, con la majustuosidad de un veterano, en cualquier escenario. Además, el jugador de Arenys de Mar también está capacitado para ocupar cualquier rol que se le presente (es determinante de titular y de suplente, actuando como revulsivo) y aporta un valor diferencial tanto de centrocampista como de mediapunta o de falso nueve, posición en la que se siente tan cómodo como el mismísimo Leo Messi.
Con La Pulga, además, su sintonía es ciertamente espectacular. Juntos se sienten tan cómodos como cuando eran niños y si el uno asiste, el otro marca. Y al revés. La facilidad que tienen para intercambiar posiciones, la agilidad de movimientos que ambos poseen y la electricidad inherente a ambos, puede enloquecer a cualquier rival que se precie y, por tanto, la capacidad de sorpresa del Barcelona, obligado a reinventarse año a año, ha aumentado considerablemente.
Sus actuaciones, además, están acompañadas de números significativos. En 21 partidos disputados con la entidad azulgrana, ha anotado 19 goles y regalado 11 asistencias. Unas cifras que no hacen más que constatar que su regreso fue todo un acierto y que su incorporación no fue, ni mucho menos, cara. Por 29 millones, el Barcelona fichó a un futbolista reconocido internacionalmente, que tiene interiorizada la filosofía azulgrana y que se ha adaptado, a la perfección, a un estilo de juego complicado para cualquier futbolista que se precie, por su rapidez y precisión.
Su caso es, por tanto, el mejor ejemplo de que la rentabilidad de un jugador no se valora por el precio de su incorporación sino por los frutos que ésta ofrece. Y frutos, Cesc Fàbregas, está dando muchos en su Barça.

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